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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

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COMENTARIO DE LA LECCIÓN 
I Trimestre de 2008 
"El discipulado" 

Lección 10 

(1 s al 8 de Marzo de 2008) 

El discipulado bajo presión 



Versículos propuestos para el estudio de esta semana: 1 Reyes 18; Mateo 26:56; 
Lucas 9:51-56; Juan 6:1-15; 12:1-6; 18:1-11; 21:15-19. 

1. El modelo del poder 

El autor de escuela sabática dice: 

"El discípulo de Cristo tiene que tener en cuenta los diversos peligros involucrados en el 
abuso del poder de la religión" (Día domingo, primer párrafo, última parte - destacado 
nuestro). 

"(..) obtener poder político terrenal no debería ser igualado con hacerla obra del 
discipulado. Qué Dios puede poner personas en el poder, o que él puede usar perso- 
nas que tengan poder, es una cosa; otra cosa es que alguno vea la conquista del poder 
político, en el nombre de Dios, como la obra de Dios, la obra del discipulado" (Día do- 
mingo, último párrafo, primera parte- destacado nuestro) 

Está en lo cierto cuando hace estas declaraciones. El discípulo de Cristo debe tener 
en cuenta los peligros del abuso del poder de la religión (primera cita), así como 
los peligros del abuso del poder político (segunda cita), y de todas las relaciones 
de poder/individuo que surgen entre ellas (concepto que agregamos nosotros para 
mostrar la complejidad de este asunto). 

Existen, por tanto, muchos ámbitos de reflexión sobre este tema. Varias de estas cues- 
tiones se pueden reflexionar comprendiendo las siguientes interrelaciones: 

1 . Relación entre poder político y la religión institucional 

2. Relación entre poder político y el discipulado 

3. Relación entre el poder político y el ciudadano cristiano 

4. Relación entre el poder religioso institucional y el discipulado 

5. Relación entre el poder religioso institucional y el "poder" de un discípulo 
de Cristo 

6. Relación entre el poder político + religioso y un verdadero discípulo. 

7. Etc. 

Como pueden ver el tema en cuestión no es en absoluto baladí (no puede limitarse 
sólo a la relación del poder político vs la religión), sino que contiene una serie de re- 
flexiones personales que pueden ayudarnos a comprender la identidad de un verda- 
dero discípulo de Cristo ante el poder. 



Sin embargo, lamentablemente, el autor escoge unos versículos inadecuados para 
reflexionar sobre este asunto tan importante. Nada se dice en dichos versículo so- 
bre la relación entre religión y poder, sino tan sólo la actitud de Jesús ante el error in- 
terpretativo de judíos y/o primeros cristianos que entendían que Él debía fundar un re- 
ino terrenal (tal como demostraremos a continuación). 

1.1. El texto de estudio 

El contexto más amplio del texto propuesto por el autor se encuentra en Juan 6:1-15 y 
sus sinópticos Mateo 14.13-21 ; Marcos 6.30-44; Lucas 9.10-17. 

Sin embargo, el tema concreto de la actitud de la gente y de Jesús sólo se encuentra 
en los últimos versículos del libro de Juan, concretamente Juan 6:14-15 (que en reali- 
dad se corresponde con el siguiente sinóptico Mateo 14:22 y 23 y Marcos 6:45-47) 

Mientras que el resto de versículo anteriores (tanto en Juan como en sus sinópticos) 
simplemente nos muestras (a efectos del estudio en cuestión) el contexto del milagro 
que Jesús realiza para atender a los 5.000 que venían a él (probando, entre otras 
cosas, la fe de Felipe), en los siguientes versículos sólo se nos dice que Jesús se 
apartó para orar y estar solo. 

1.2. Juan 6:14-15 y la respuesta de la gente al milagro, y de Jesús ante la gente 

El texto concreto, por tanto, dice: 

"La gente entonces, al ver la señal que Jesús había hecho, decía: Verda- 
deramente este es el Profeta que había de venir al mundo. Por lo que 
Jesús, dándose cuenta de que iban a venir v llevárselo por la fuerza para 
hacerle rey, se retiró otra vez al monte El solo" Juan 6:14-15 (LBLA - des- 
tacado nuestro) 

¿Quién era ese profeta? Para comprender la relación que la gente hacía para con 
Jesús, debemos remontarnos al Antiguo Testamento y la creencia judía. Veamos. 

1. En Deuteronomio 18:15 al 18, Dios promete que enviaría un profeta como 
Moisés, diciendo: 

"Un profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará el 
SEÑOR tu Dios; a él oiréis (versículo 15). (...) Un profeta como tú levantaré 
de entre sus hermanos, y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará 
todo lo que yo le mande (vers. 18)". LBLA -destacado nuestro 

2. Luego en Malaquías 4:5-6 presenta, con anterioridad al advenimiento del Día de 
Jehová, la venida del profeta Elias, diciendo: 

"He aquí, yo os envío al profeta Elias antes que venga el día del SEÑOR. 
día grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, 
y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que venga yo y hiera la 
tierra con maldición" (LBLA - destacado nuestro). 



Por tanto, la tradición Judía de la espera de un profeta anterior a la venida del 
Mesías aún estaba presente entre ellos. Y lo seguían identificando con Elias (tal 
como hemos demostrado en Malaquías). 

Pero además, esta identificación de Jesús con el "Profeta" (Elias) también queda ex- 
presada en el Nuevo Testamento, en Juan 7:40-41, donde después de hacer otro mi- 
lagro la gente decía: 

"Entonces algunos de la multitud, cuando oyeron estas palabras, decían: 
Verdaderamente este es el Profeta. Otros decían: Este es el Cristo. Pero 
otros decían: ¿Acaso el Cristo ha de venir de Galilea ?"(LBLA - destacado 
nuestro). 



"Y le preguntaron: ¿Entonces, qué? ¿ Eres Elias ? Y él dijo*: No soy. ¿ Eres 
el profeta ? Y respondió: No" (LBLA -destacado nuestro) 

Pero Jesús, no sólo negó dicha identificación, sino que en otro momento clarificó y 
concilio la tradición confusa Judía con la realidad clara y evidente cristiana. Este acon- 
tecimiento queda registrado en Mateo 17:10-12: 

" Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿ Por qué, pues, dicen los es- 
cribas que Elias debe venir primero? Y respondiendo El, dijo: Elias cier- 
tamente viene, y restaurará todas las cosas; pero yo os digo que Elias va 
vino y no lo reconocieron, sino que le hicieron todo lo que quisieron. Así 
también el Hijo del Hombre va a padecer a manos de ellos" Mateo 
1 7:1 0-1 2 (LBLA - destacado nuestro) 

Jesús está identificando a Elias (aquel Profeta esperado por los judíos antes de la ve- 
nida del Mesías) con Juan el Bautista. 

Mientras que Juan el Bautista anunciaba la venida del Hijo de Dios, los judíos recha- 
zarían a uno y a otro. Sin embargo, seguía latente la esperanza de aquel "Profeta" que 
vendría antes del Mesías, dado que para ellos aún no se había cumplido. 

Pero ¿Por qué querían hacerle Rey? 

Natanael en Juan 1:49, dice: 

"Natanael le respondió: Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Isra- 
e/" (LBLA -destacado nuestro) 

El comentario de la VRV 95 nos dice que: 

"Rey de Israel: título mesiánico. Juan muestra que Jesús es rey, pero de 
manera diferente a como muchos lo esperaban. Cf. Juan 6.15; 18.33-36; 
19.19. Véase 18.37 nota s. El Sal 2, en el que se califica como hijo de Dios 
al rey de Israel, fue interpretado por los primeros cristianos como pro- 



fecía sobre el Mesías en su calidad de Rey (cf. también 2 Samuel 7.14)" 
VRV95, Nota auxiliar). 

1.3. Una conclusión final 

La gente que presenció el milagro de Jesús no sólo no comprendía quién era Jesús (el 
Cristo), sino que además su interpretación de "Rey y reino" eran absolutamente terre- 
nales. Cierto es que Jesús era Rey de los Judíos, pero no sólo eso, Jesús también 
era Rey de los gentiles, y de toda la humanidad. Su reino, como queda registrado, 
no es de este mundo (es decir, no está relacionado con un mundo de pecado). 

"Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo . Si mi reino fuera de este 
mundo, entonces mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado 
a los judíos; mas ahora mi reino no es de aquí' Juan 18.33-36 (LBLA - 
destacado nuestros) 

Seguramente cuando Jesús escuchó la exclamación de la gente «Verdaderamente es- 
te es el Profeta que había de venir al mundo» (Juan 6:14 - destacado nuestro), perci- 
bió con claridad lo que ocurriría (en función del contexto que hemos explicado). Tal 
como comenta el versículo en Juan 6:15 "iban a venir y llevárselo por la fuerza para 
hacerle rey" (LBLA - destacado nuestro). La obcecación de la multitud por ver cumpli- 
das SUS EXPECTATIVAS (aunque equivocadas y no fundamentadas) les llevaría in- 
cluso a poner a Jesús como rey en contra de su voluntad, dado que así entendían que 
llegaría el reino del Mesías. Fijaos como un error teológico, unido a un error inter- 
pretativo actual (el milagro de Jesús), más el anhelo de liberación y solución a to- 
dos los males, unido al clamor de una multitud, ha sido un caldo de cultivo impara- 
ble y con difícil retorno. Es natural, por tanto, que ante esta situación dantesca, Jesús 
se retire al monte sólo. 

NOTA: es importante, como discípulos, que comprendamos que la teología más que 
una ciencia erudita para unos pocos, es el "marco conceptual o teórico" imprescindible 
para interpretar los sucesos y situaciones o circunstancias de la vida de un cristiano. Si 
la teología es "mala", la interpretación también lo será. Uno de los deberes más im- 
portantes de un verdadero discípulo (una vez ha decidido seguir a Jesús) es estu- 
diar la Biblia por iniciativa propia, por investigación propia y con oración en la intimi- 
dad para conocer la Verdad. Esta es la única "receta" capaz de ofrecer al ser humano 
la capacidad de adaptarse correctamente a las circunstancias actuales de la vida y no 
dejarse llevar por la demagogia religiosa, por el poder en todas sus formas o por la 
multitud, que en aras del bien cometen las peores atrocidades de la humanidad. 



2. El modelo de la avaricia 

Cuanto leemos los sinópticos sobre este episodio (Juan 12:1-6; Mateo 26.6-13 y Mar- 
cos 14.3-9), llegamos a la conclusión de que, si bien, en Juan aparece como protago- 
nista Judas (Juan 12:4-5), en Mateo son "los discípulos" (Mateo 26:8) y en Marcos 
(Marcos 14:4) "algunos discípulos", quienes cuestionan la actitud de María. Es decir, 
que no sólo fue Judas quien cuestionó el acto de María, sino también otros 
discípulos más que allí se encontraban. 



Por otro lado, si bien Juan especifica que Judas lo cuestiona "porque era ladrón", no 
se dice nada sobre las motivaciones del cuestionamiento de los demás discípu- 
lo. No nos resultaría difícil comprender (aunque no esté explícito en el texto) que el 
cuestionamiento y la molestia que los discípulos causaban a María (Ver Mateo 26:10 y 
Marcos 14:6), y que Jesús reprende (versículos siguientes), no es porque todos ellos 
eran ladrones (evidentemente decir esto sería una tergiversación del texto). Con esto, 
simplemente, queremos decir que el "amor al dinero", o el echo de que Judas haya si- 
do un ladrón, no es una explicación suficiente para comprender dicho cuestiona- 
miento en su plenitud. 

2.1. El verdadero problema de los discípulos 

A. Por un lado estaba Judas, que el texto nos dice claramente que cuestionó la 
acción de María justificando la posible ayuda a los pobres "no porque se pre- 
ocupara por los pobres, sino porque era un ladrón, y como tenía la bolsa del 
dinero, sustraía de lo que se echaba en ella" Juan 12:6 (LBLA - destacado 
nuestro). 

B. Pero por otro están "los discípulos" o al menos "algunos otros discípu- 
los" que también lo cuestionaron. ¿Por qué? 

En base al texto, sólo podemos concluir que los discípulos (o algunos de ellos): 

1 . No entendían que la acción de María pudiera tener la cualidad de "buena 
obra" (sino lo contrario) Mateo 26:10 (última parte). 

2. No entendían que Jesús está por encima incluso de la "caridad en sí 
misma" (Marcos 14:7) 

3. No entendían que Jesús estaba pronto a ser crucificado, y adelantarse a 
la preparación de su sepultura era, incluso dentro de la tradición judía, 
"considerado como un acto de caridad aún más encomiable que dar li- 
mosna a los pobres" (nota al pié déla versículo de Mateo 26:1 2 en la VRV 
95). 

De esta manera, al menos, podemos intuir que el problema de la acusación hacia Mar- 
ía es más complejo que el simple "amor al dinero". Quizá los prejuicios, las acusacio- 
nes, el pretender ser uno mismo la medida para juzgar a los demás, la fatal de empat- 
ia, de comprensión, etc., son algunas de las razones que muy probablemente están 
detrás de esta acusación. Y a su vez, todo ello (y en relación al tema que estamos es- 
tudiando) se deba a una incorrecta comprensión de la verdadera religión, y el 
verdadero discipulado. 

2.2. La riqueza y el poder religioso 

Es evidente, tal como dice el autor pero dicho con otras palabras, que a través de la 
demagogia religiosa muchos pueden conseguir grandes riquezas. Pero cabe aquí 
hacer dos aclaraciones: 

A. El final de Judas no es en nada envidiable. Ésas personas también necesi- 
tan ayuda, y el Espíritu Santo trabajará en ellas hasta que consiga el arrepen- 
timiento para vida eterna o bien la persona se abandone a la muerte. 



B. Los discípulos de Cristo deben principalmente, como ya hemos comentado, 
ESTUDIAR LA BIBLIA. El demagogo siempre se vale de la ignorancia de su 
victima. En este caso, la demagogia religiosa se elimina con las ideas claras a 
través del conocimiento de la Palabra de Dios (no existe otro antídoto más 
eficiente frente al demagogo que procura abusar de la bondad de la gente pa- 
ra su beneficio propio). 

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR SOBRE EL RESTO DE TEMAS DE LA SEMA- 



3.1. El modelo del trueno y del Pedro arrepentido 

1. ¿En qué medida el temperamento (sea cual fuere) es un problema para el 
discipulado? 

2. ¿Qué diferencia existe entre el temperamento y el carácter ( personalidad) y 
cómo se relaciona con el discipulado o la vida de un cristiano? 

3. ¿Necesita Dios de personas "vehementes y/o fogosas" (Juan) o "sanguíneas" 
(Pedro) como discípulos? 

4. ¿Puede realmente un temperamento "x" marcar o definir un "tipo o modelo" de 
discipulado? 

3.2. El modelo de la huida 

1. ¿Es más privilegiado quien vio a Jesús en persona, o quien vivió la lluvia 
temprana (primeros cristianos) y que llevaron adelante la obra de la "gran co- 
misión" por el poder del Espíritu Santo? O ¿son aquellos primeros cristianos 
más privilegiados que los que viven, hoy, 2000 años después, situaciones y 
contextos que los primeros discípulos apenas pudieron imaginar? 



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